Nosotros

 

Con más de 136 años de historia, el grupo, que se inició en una panadería, cuenta actualmente con ocho sociedades

Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que estamos ante una más del 95 % de las empresas gallegas que con el paso del tiempo pasaron de negocios familiares a empresas familiares. La primera actividad que tenemos registrada data del año 1880 y era una panadería. Nuestros bisabuelos eran panaderos y con el paso del tiempo el negocio se convirtió en una tienda típica de la Galicia rural en la que se vendía de casi todo: ferretería, bazar, abonos para el campo, etc. Fueron nuestros abuelos, Dolores y Jesús do Forno, los que continuaron el negocio y a mediados de la década de los años 30 instalaron un surtidor de gasolina. Así se les conocía, como ‘surtidores’, y no como lo que hoy son las estaciones de servicio o gasolineras. También vendían gasoil para los camiones y autobuses que hacían la ruta Santiago-Ourense, producto que venía en bidones de raíles de 210 litros. Eran los tiempos de la Guerra Civil en los que la escasez y la incautación del producto eran “normales”. Los más viejos del lugar, entre ellos nuestro padre, aun hablan de los camiones que utilizaban gasógeno para circular.

Posteriormente, el 28 de julio de 1965, nuestros padres, Mercedes y Pepe do Forno, inauguraron la primera estación de servicio en Puente Ulla que pocos años más tarde, en torno a 1982, y como consecuencia del plan de carreteras de los accesos a Galicia tuvimos que cambiar de sitio porque variaron el trazado de la carretera y nos quedamos fuera de la misma. Fue un largo periodo en el que el mercado estaba monopolizado por el Estado a través de la compañía Campsa y que duró hasta principios de los años 90, que fue cuando se liberalizó el sector de hidrocarburos y cambió por completo la forma de desarrollar el negocio. Echando la vista atrás fue un cambio tremendo, porque de un siglo de recorrido, un día para otro había que “buscarse las habichuelas” y negociar con distintos proveedores. Esto coincidió en el tiempo con la jubilación formal de nuestros padres y fue a partir de entonces cuando empezamos a constituir las sociedades que ahora forman parte del Grupo Ulla.

De cara al futuro más próximo tenemos en estudio alguna otra actividad relacionada con el potencial turístico que tiene la zona por el motivo de estar en plena Ruta de la Plata.

Resumiendo, un pequeño puzle de distintas actividades en las que el motor de arranque fue la ferretería-panadería y que hoy en día la velocidad de crucero la ponen los negocios relacionados con la venta-distribución y transporte de gasolinas y gasóleos. 136 años de historia, “que se dice pronto”.

 

Un siglo de recorrido

  1. PUENTE ULLA S.L.: En 1992 se pone en funcionamiento la estación de servicio de Ponte Ulla en Vedra.
  2. RODOIL S.L.: Solo un año después inauguramos la estación de servicio de Rodeiro, en Pontevedra.
  3. ULLA OIL S.L.: Durante ese mismo año constituimos el Almacén Fiscal de Hidrocarburos.
  4. O FORNO DA ULLA S.L.: En 1996, recordando nuestros orígenes, creamos la panadería O Forno da Ulla S.L.
  5. TRANSOILULLA S.L.: La constitución de la empresa de transporte público de mercancías peligrosas por carretera, Transoilulla S.L llegó en el año 1997.
  6. SUPER ULLA S.L.: Las puertas del supermercado abrieron ese mismo año.
  7. ULLACARGO S.L.: En 2001 creamos Ullacargo S.L, una empresa dedicada al transporte nacional de mercancías.
  8. O CRUCEIRO DA ULLA S.L.: Por último, en 2008 adquirimos un inmueble próximo a la gasolinera e inauguran o Cruceiro da Ulla S.L, un hostal y albergue para peregrinos con el que aprovechamos nuestra privilegiada situación en la Ruta de la Plata.

 

 

En la actualidad en las distintas empresas del grupo trabajamos cerca de 100 personas, lo que entendemos como un apoyo fundamental al desarrollo económico de la comarca, no sólo por los empleos generados, también por el movimiento transaccional derivado de las distintas actividades de las mismas, que tanto de forma directa como indirecta se ven beneficiadas por el trasiego de operaciones que generan.

De cara al futuro, y pasados los convulsos años de la crisis, nuestra idea es consolidar y hacernos fuertes en cada una de las actividades que desarrollamos. A corto plazo, tenemos como objetivo la reorganización y consolidación del grupo familiar, porque los años pasan y los relevos generacionales hay que gestionarlos
adecuadamente. Los cinco hermanos que formamos esta generación nos fuimos incorporando a la empresa de un modo natural, casi sin darnos cuenta, porque era lo que tocaba “arrimar o lombo e tirar padiante”. Aún recuerdo el primer empleado
que incorporamos y ahora somos casi un centenar. Esto nos da idea de “como cambiou o conto”. Ya nada es igual que antes y por eso el futuro hay que planificarlo adecuadamente.

Otro dato que nos da una idea aproximada de la evolución de las empresas es que el volumen de facturación ronda los 30 millones de euros; conviene explicar que una gran parte de este volumen tiene que ver con el petróleo y sus derivados y que la fluctuación de precios de estos afecta directamente al volumen de facturación.
Pero en cualquier caso son magnitudes importantes para una empresa familiar. Por tanto, el futuro pasa por profesionalizar la gestión de las empresas. Nombrar un consejo de administración y crear una gerencia.

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